Historia y ejemplos de la economía colaborativa

La economía colaborativa tuvo sus orígenes en Zúrich en la década de 1950, cuando varias comunidades de vecinos se organizaban para hacer trayectos juntos en coche. De esta manera aprovechaban los asientos vacíos, y además podrían pagar la gasolina entre todos. El único problema de este modelo de economía colaborativa es que no era expandible. No existía internet, y por lo tanto los conductores no podrían contactar tan fácilmente, por ejemplo, con pasajeros de ciudades vecinas.

A finales de la década de los 2000, empezaron a surgir plataformas que funcionarían igual que los conductores de Zúrich, pero a mayor escala y expandiéndose también alquileres de viviendas. En 2004 surgiría HomeAway, seguido de Airbnb en 2008. En 2009 surgió Uber, que implementó la economía colaborativa en el alquiler de vehículos.

Desde entonces, la cosas han cambiado completamente. Usando el ejemplo de Airbnb, este servicio empezó con un puñado de alojamientos y una inversión inicial que haría reír a un contable. Sin embargo, hoy en día la empresa vale nada menos que 109 mil millones de dólares (cotiza en bolsa) y tiene más de 6 millones de alojamientos.

La mayor parte de la economía colaborativa hoy en día no requiere de ningún supervisor físico supervisando las transacciones directamente, lo que ha facilitado que se haya expandido mundialmente. También hay que tener en cuenta que cada país tiene su propia ley, por lo tanto los negocios tienen que ir amoldándose a cada normativa.

¿Cómo adapta Speizy la economía colaborativa al alquiler de trasteros y garajes?

Lo mejor de los modelos basados en la economía colaborativa es que se aprovechan al máximo los recursos. Todo el espacio y bienes que están olvidados o infrautilizados por parte de una persona, puede acabar convirtiéndose en la solución de otra. De esta manera, puedes poner tu garaje en alquiler durante las semanas en las que estarás de vacaciones, u optimizar la utilización del espacio en tu trastero, cediendo a un inquilino el espacio que no estés utilizando tú.

Por lo tanto mientras una parte está recibiendo ingresos por su alquiler, la otra está consiguiendo un espacio por un precio mucho más económico de lo normal. Las dos partes salen ganando, y además cuentan con la protección y garantías de Speizy.

A día de hoy hemos conseguido combinar la ventaja de precios que otorga una relación entre individuos con la confianza y seguridad absoluta que aporta una plataforma supervisora. Esa es nuestra visión de economía colaborativa.

Finalmente, para las personas que no os podéis decidir entre el negocio tradicional y la economía colaborativa de la mano de Speizy, os dejamos una lista de ventajas aportadas por nuestro modelo:

  • Precios más bajos y asequibles de lo habitual, puesto que no hay una empresa con tarifas de servicio y todo tipo de añadidos. El precio que ves la primera vez será siempre el precio final, sin sorpresas.
  • Aprovechamiento de espacios no utilizados, que podían ser una carga o no aportar nada a tu economía personal.
  • Protección otorgada por una parte completamente imparcial, aumentando así la transparencia y seguridad en transacciones.
  • Sistema de valoraciones honesto y eficiente, para que puedas decidir en base a experiencias de otros clientes.

¡Y hay muchos más! No dudes en contactarnos si quieres que te contemos en detalle todas las ventajas que ofrecemos. Esperamos que hayas disfrutado del artículo y ahora conozcas más a fondo cómo trabajamos en Speizy.

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